“Esperas un año para llegar al momento de la destilación y cuando estás en la puerta, se corta todo”, señaló Grados, cuya marca llamada “Cholo Matías” es una de las más reconocidas del país y en el 2008 se regaló en Lima a 21 líderes de las economías del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC).

Como Grados, más de 500 productores de pisco han visto cómo sus ventas se derrumbaron más de 50% y otros miles de agricultores quedaron con sus campos de uva arruinados por cosechas tardías debido al encierro obligatorio de más de 100 días para frenar el avance del virus.

El hombre fue testigo de cómo algunos agricultores también remataron la uva a 14 centavos de dólar el kilo, poco menos de la mitad de su precio, mientras otros fabricaron pisco para así evitar que se pudra toda la cosecha de un año.

Perú fue el primer país de Latinoamérica que detuvo su vida económica, cerró sus fronteras e inició una de las más extensas cuarentenas globales con 106 días que empezó el 16 de marzo. El golpe al pisco es más duro que a otras industrias porque el gobierno aún mantiene suspendido por 200 días consecutivos la vida nocturna, los bares, las celebraciones en restaurantes y hoteles.

Fuente: Gestión